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Dikers + 33 cl
21 de junio de 2008
Sala Caracol, Madrid.
Como para no tenerlos en cuenta
Dikers, un grupo que no por ser lo típico de hijo de papá, (el señor Alfredo Piedrafita, guitarrista de Barricada y padre de Iker Piedrafita, alma mater de Dikers), ha llegado a lo que es hoy día, un gran grupo que mezcla la caña sin concesiones con unas letras profundas y accesibles para todos los públicos.
Me presente allí una hora antes, y cual fue mi sorpresa que cuando llegué el público se ceñía a un gran número de féminas junto a sus respectivos novios. Ya me empezó a oler mal, parecía que tocaba El canto del loco en vez de un verdadero grupo de rock, y el ambiente no invitaba a que la gente se moviera, saltase, se desgañitase y gozara de un concierto de rock.
Los teloneros “33 Cl.” (Sinceramente no tenía idea de que clase de rock descargarían) saltaron a escena con ganas y con muchas tablas, pero el público no los conocía y no conectó con ellos en ningún momento, también por que no es su público, ya que este grupo hace un rock & roll al más puro estilo Extremoduro, Marea o Sínkope. El momento grande fue cuando tocaron la archiconocida “Sucede” de los mencionados Extremoduro, y cual fue mi sorpresa que tampoco nadie la conocía. Una pena.
Llegó el momento de Dikers y ya la cosa se caldeó un poco más, pero pasó lo que yo creía, el público se conocía las canciones y las cantaba, pero la rabia rockera no aparecía. Un servidor se rompió la garganta, el cuello y las piernas abase de saltos y por ello me gané un matojo de miradas raras y comentarios poco acertados, cosa que me dio igual.
Ya centrándonos en el concierto, los Dikers desplegaron un set-list amplísimo, repasando los mejores temas de sus discos anteriores y poniendo énfasis en su nuevo disco, “Carrusel”, que tenían la obligación de presentarlo. Dieron caña, compaginada con sus grandes baladas, para que el concierto no tuviera altibajos. Tuvieron buen sonido, pero quizá le faltaba un poco más de volumen a la voz de Iker y a su guitarra, pero aún así muy bien. Fue un gran concierto, casi 2 horas de repertorio del cual me sorprendió con el tema con el que cerraron por doble motivo, una verdadera declaración de intenciones a su público, “Esta es una noche de rock & roll”, de sus maestros Barricada: 1º por que no suele ser normal que un grupo cierre una actuación con un tema que no sea suyo, y 2º por que la gente apenas la conocía.
En cuanto al set-list, los Dikers tocaron estas canciones en el siguiente orden: sonó la intro que da entrada al disco “Carrusel” para luego continuar con “Al azar”, “Las noches que me inventé”, “Tentación”, “Nadie”, “Obsesión”, “Carrusel”, “Te olvidé”, “Mi sucio corazón”, “Sigo en pie”, “De narices”, “Skapao”, “Sin trampas”, “Miedo”, “Si tú te vas”, “Perro callejero”, “Lo que me pidas”, “100 corazones... o más”, “Dale gas”, “Sin voz”, “Ronco invierno”, “Tengo un plan” y “Esta es una noche de rock & roll”.
En resumidas cuentas, un regusto agridulce para un gran concierto de un gran grupo que en cada disco que sacan se renuevan a sí mismos y nos muestran que el rock puede ser accesible a la par que cañero sin que por ello se les cuelgue la etiqueta de comerciales. Como para no tenerlos en cuenta.

TEXTO Y FOTOS: DAVID KOMA

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