FITO & FITIPALDIS Vamos a comenzar la crítica de la caja recopilatoria de un vendido. Seguramente para muchos de vosotros este sería el comienzo más adecuado para el siguiente texto. Bien, pues nada más lejos de la realidad. Comenzará bajo mi más sincera admiración a un artista que cada día que pasa crece como tal. Muchos le llamáis vendido, ante mi mirada atónita. Habitualmente me dais tres razonamientos: Que rompió Platero por la pasta, que ahora es mucho más flojo y que sale en los 40. Quien verdaderamente creyera, cuando Platero y Tú era una banda de Rock con una gran importancia en el país, que haciendo su proyecto de los Fitipaldis iba a cosechar más éxito, era un necio. Milagrosamente ha sucedido, pero nadie podía prever este sorprendente éxito. ¿Flojo? Fito antes era el hijo, el Rock. Ahora es el padre, el Blues. Las mejores letras del Fitipaldi han sido compuestas en su actual banda. Demos un repaso a lo que se nos presenta en esta bonita caja, sus cuatro plásticos de estudio, exceptuando su directo “Vivo… para contarlo” y su caja de la gira con Andrés Calamaro del pasado año en un formato que recuerda a los discos dobles de vinilo en tamaño reducido. Empezamos con un disco de barra de bar, el primero, “A puerta cerrada”. Canciones bluseras y potentes, como “Trozos de cristal”, con la colaboración de quien entendió este proyecto desde el principio, el Señor Roberto Iniesta, o la interesante “Mirando al cielo” acompañadas por las versiones “Rojitas las orejas” de Extrechinato y Tú y “Quiero beber hasta perder el control” de Los Secretos dan color a un potente plástico debut, que, curiosamente, fue grabado y mandado a Dro por el entonces guitarrista de Platero y Tú, Iñaki Uoho, quien convenció a Fito de la calidad de este proyecto. Seguimos la discografía del Cabrales con un disco que demuestra la clara línea ascendente del proyecto: “Los sueños locos”. Un disco más sentido, con temas con una fuerza que desgarra, como son “Al mar” o “Cerca de las vías”, temas intimistas y oscuros de un hombre inmerso en el mundo del Rock & Roll y los excesos desde hace ya, quizás, demasiado tiempo. “A la luna se le ve el ombligo” fue el primer single de este disco, del que también cabe destacar la preciosa versión de “Mientras tanto” de Leño, con el mismísimo Rosendo a la voz y la nueva colaboración del Iniesta en “Ni negro ni blanco”. Y llegó el plástico que marcó un punto de inflexión tanto en la carrera musical como en la vida personal del ya por entonces Ex Platero: “Lo más lejos, a tu lado”. Un disco que ha pesar de ser el que le hizo comenzar a sonar en los 40 once años después de ser vetado por el famoso “No hierve tu sangre” y llenar sus ya multitudinarios conciertos de niñatas poperas, es el más oscuro y con el que Fito se ha mostrado más perdido de toda su carrera. Un disco con letras sin esperanza, de pozos sin fondo, como “Un buen castigo” o “El ojo que me mira”. Para nada es el famosísimo “Soldadito marinero” el tema más destacable del álbum, el cual contiene maravillas como “Las nubes de tu pelo” o “Siempre estoy soñando”. Un disco que, como el propio Fito reconoce en su autobiografía (Soy todo lo que me pasa, now books, 2008) le llevó a perder la cordura durante su grabación, pues pasaba día y noche trabajando en el estudio, enganchándole al Speed de una forma brutal y obligándole a encerrarse en una clínica de desintoxicación antes de la consiguiente gira. ¿Vendido? Si, claro… Y llegamos a su último trabajo, uno de los más criticados y para mí, el mejor de su carrera incluida su época en uno de mis grupos preferidos, Platero y Tú, “Por la boca vive el pez”. Un disco de realidad, de contar de una forma directa y dolorosa lo sucedido tres años antes con su adicción a las drogas. Las mejores letras del Cabrales, con las que para mí ha pasado de contador de historias a Poeta vienen incluidas en este plástico, como la brutal “Sobra la luz”, la oculta “Como pollo sin cabeza” (Darle una vuelta al título, os hará flipar) o “Me equivocaría otra vez”. Versiones en la misma onda que el resto del plástico, como son el famoso “Deltoya” de Extremoduro o “Abrazado a la tristeza” de nuevo del Extrechinato. Fito ha conseguido que el Rock y lo que está socialmente establecido como “Malo” o “Marginal” sea escuchado por todos los que siguen al rebaño de las modas, y canten profundas letras creyendo que continúan con el eterno bucle de lo “Vendible”, letras vacías y topicazos sobre el amor y la amistad. Cantan los problemas de un Rockero con los amores, las drogas y una importante crítica social. Se la ha colado bien colada, y ya, de paso, también a alguno de los que dicen estar fuera de ese mundillo, pero que en cuanto el Ex Platero le quitó la distorsión a su Stratocaster le llamaron vendido. A, por cierto, que Fito lleva unos cuantos años luchando contra los 40 principales para que no pongan su música, pues no quiere sonar en un lugar que le vetó en su época de Platero, de la cual no se ha olvidado, y que porque ahora tenga un tirón comercial se olviden de ello. ¿Vendido? Si, claro… TEXTO: J. GARRIDO
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